10. Psicooncología - Cuidados Paliativos


*54. La grafologIa como auxiliar en la evaluaciOn del comportamiento del paciente sometido a  trasplante de mEdula Osea

*55. Presencia de situaciones estresantes previas al diagnOstico de cancer

*56. Implementacion de grupos terapeuticos (GT) durante la infusion de citostaticos: comunicacion de un estudio piloto

*57. Manejo multidisciplinario en el tratamiento del dolor: nuestra experiencia                

*58. HAbitos de cuidado y prevenciOn de burn out. Encuesta AAOC 99. Parte II

*59. Burn out en trabajadores de la salud. Encuesta AAOC 99 Parte I

*60. Total pain’s evaluation (TPE) in 50 AIDS with cancer

*61. Los derechos del paciente. Una perspectiva desde la bioetica

*62. Lineas de actuacion dirigidas al incremento del bienestar en pacientes
hemato-oncologicos ingresados

*63. Protocolo de intervencion interdisciplinar con pacientes sometidos a trasplante de progenitores hematopoyeticos

*64. Protocolo interdisciplinar de comunicacion de diagnostico: acogida

*65. Modelo preventivo de actuacion interdisciplinar en psico-oncologia

*54. La grafologIa como auxiliar en la evaluaciOn del comportamiento del paciente sometido a  trasplante de mEdula Osea

Doyharzabal M. del C.; Achinelli I.; Dengra C.; Koziner B.

Excelsitas Institutos Médicos.

Introducción: siendo la escritura manuscrita el acto resultante de un complejo proceso psicofísico que refleja la organización del SNC y aspectos conscientes e inconscientes de la psiquis, toda alteración en los mismos se manifestará en ésta de manera diversa y conforme a cual sea su causa. Así, la grafología, sustentada en las leyes propias de la escritura y con riguroso método, tiene por objeto el conocimiento integral de la personalidad del individuo.

Objetivos: comprobar la eficacia de la grafología, como auxiliar de equipo, para determinar perfil de personalidad, y prever comportamiento del paciente durante el tratamiento.

Material y método: entre 03/2000 y 02/2001 se evaluaron 18 pacientes; edad media 37 años (rango 20–56); sexo: F 4, M 14; autólogos: 12; alogénicos: 6. Leídas H. C. Se realizaron entrevistas semidirigidas y se solicitaron cuerpos de escritura in situ y aportes de escritos anteriores. Examinados -a ojo desnudo y con instrumentos ópticos- textos y firmas, se determinaron aspectos y subaspectos gráficos,  temperamentos y funciones psíquicas. Del cotejo con escritos anteriores se identificaron o descartaron: proyección emocional, patologías físicas e influencia medicamentosa. Resultados: de los datos obtenidos se elaboraron perfiles integrales de personalidad, determinando puntualmente: ideación paranoide en 2 pacientes; mecanismos de defensa de negación en 10, racionalización 1, sobreadaptación 2; necesidad de contención leve 1, moderada 9, intensa 8; dependencia familia/equipo: 14; colaboración buena en 5, regular 11, deficiente 2; adaptación buena 7, regular 8, difícil 3; tolerancia buena en 3, regular 13, nula 2; depresión leve 10, moderada 5, grave 3; ansiedad leve 1, moderada 7, elevada 10, simuladores: 2, irascibles: 3.

Conclusión: la grafología posibilita preveer ab initio el comportamiento del paciente sometido a trasplante de médula ósea, permitiendo evitar mayores dilaciones respecto de la urgente contención psicológica que éste requiere, en procura de una mejor tolerancia al  tratamiento.

*55. Presencia de situaciones estresantes previas al diagnOstico de cancer

Richardet G.; Carranza L.; Bella S.; Richardet E.

Carrera de Postgrado de Oncología Clínica de la Universidad Católica de Córdoba.

Introducción: la evidencia científica actual indica que cualquier trastorno denominado  físico suele implicar igualmente alteraciones psicológicas y viceversa.

Estudios epidemiológicos actuales han demostrado que los factores psicológicos pueden desempeñar un papel importante en este tipo de enfermedad (etiología, curso etc.).

Los efectos negativos del estrés en la activación de los procesos cancerígenos es indiscutible en la actualidad.

Objetivos: 1) Evaluar mediante la escala de antecedente de estrés de Holmes y Rahe si existe relación entre estrés y cáncer. 2) Determinar cuáles fueron los factores estresantes más frecuentes. 3) Evaluar si existe relación entre grado de estrés y tipo de patología oncológica.

Paciente y métodos: se presentó la escala de situaciones de estrés de Holmes y Rahe en forma de encuesta a cuarenta y cuatro pacientes tratados en el servicio de oncología del Hospital Italiano de Córdoba en el mes de marzo del 2001; dicha encuesta fue aplicada por el Dpto. de Psicología del Servicio en forma dirigida, simple y breve.

Los ítems valorados fueron:

1) Información diagnóstica.

2) Antecedentes de situaciones estresantes: muerte de un hijo, cónyuge, familiar cercano. Divorcio, separación conyugal, dificultades laborales, despido, jubilación, deudas, dificultad en la relación laboral.

Resultados: se evaluaron 44 pacientes con los siguientes diagnósticos: ca. mama: 12, ca. pulmón: 11, ca. colon: 7, ca. ovario: 5, ca. oculto: 3, ca. páncreas: 2, sarcoma: 2, enfermedad de Hodgkin: 1, teratoma: 1.

Presentaron niveles de estrés superior a 300: 9 pacientes (20,45%), entre 150 y 299: 23 pacientes (52,27%) y menos de 150: 12 pacientes (27,27%)  La tabla 1 muestra la incidencia de los estresantes más frecuentes:

                                                      Pacien-  Porcen-                                                    Pacien-     Porcen-

                                                         tes         taje                                                           tes           taje

Cambio de condiciones de vida         20.0       45.5        Muerte de un amigo                   13.0          29.6

Enfermedad de un familiar                 15.0       34.1        Cambio de hábitos personales   12.0          27.3

Muerte de un familiar cercano            15.0       34.1        Reajuste en los negocios           12.0          27.3

Cambio en las actividades sociales     13.0       29.6        Cambio de las resp. laborales     11.0          25.0

Logros personales importantes          13.0       29.6        Jubilación                                   11.0          25.0

Cambio de casa                                13.0       29.6        Muerte del cónyuge                   10.0          22.7

Discusión: en la presente muestra hemos observado niveles de estrés moderado y grave en un importante porcentaje de pacientes, lo que confirma la presencia de altos estresores en enfermos oncológicos, previos a la manifestación clínica de la enfermedad. Esto nos llevaría a preguntarnos cuál es la ubicación del estrés en la cadena causal del cáncer.

De la tabla de la incidencia de estresantes más frecuentes, se encuentran las situaciones de pérdidas como preponderantes, produciendo mayor vulnerabilidad en la emocionalidad en la persona. Con respecto a la relación entre niveles de estrés y tipo de cáncer, con la cantidad de pacientes encuestados no es posible establecer conclusiones, por lo que pensamos aumentar el número de encuestas.

*56. Implementacion de grupos terapeuticos (GT) durante la infusion de citostaticos: comunicacion de un estudio piloto

Boso G.; González L.; Encina V.; Tovares V.; Samudio S.; Jovtis S. L.

Unidad Académica en Oncología (UBA) y Servicio de Oncología -Hospital Churruca- Uspallata 3400- Cap. Fed.
E-mail: churruca@mbox.servicenet.com.ar

Los GT representan una modalidad dinámica de trabajo que fomentan las “redes de apoyo” que se suponen eficaces para el paciente oncológico.

Objetivos primarios: generar redes de apoyo y suministrar una adecuada información a propósito de la patología y del tratamiento quimioterápico en el hospital de día de una institución cerrada.

Objetivos secundarios: lograr que los pacientes (ps) logren aprender de “sí mismos” y con otros, diferentes conductas tendientes a afrontar el desajuste emocional que ocasiona la enfermedad y la terapia.

Pacientes y métodos: se evaluaron 35 ps (realizándose encuentros con 7 como máximo) semanalmente, durante el mes de marzo de 2001. Los grupos se conformaron con ps que realizaban quimioterapia por primera vez juntamente con otros ya tratados.

Participaron: la sección de psicooncología, una profesional especializada en cuidados paliativos y el personal de enfermería. Cada reunión tuvo una duración de 60 a 90 minutos, que se inició en todos los casos con una “charla informal” sobre temas que surgieron espontáneamente. Al finalizar la reunión cada participante respondió en forma anónima un cuestionario de evaluación. Dicho cuestionario evalúa la opinión que los grupos le merecen a los ps, el grado de comodidad o de incomodidad, los temas de su agrado, el deseo de continuidad y temas a incluir en próximos encuentros (con las opciones: mala, aceptable, buena y muy buena).

Conclusiones: a) en nuestra búsqueda bibliográfica no hemos encontrado publicada esta modalidad de trabajo. b) Se pudo cumplir en el 65% de los casos con los objetivos primarios. c) El 88% de los ps manifestó su deseo de continuar con esta modalidad de trabajo. d) Un 10% de los ps. no aceptó esta forma de contención. e) Esta tarea implementada de modo constante puede, eventualmente, disminuir la marcada demanda de “atención extra” que los ps solicitan al equipo terapéutico.

*57. Manejo multidisciplinario en el tratamiento del dolor: nuestra experiencia               

Mohr  N.; Martínez D.; Becerra F.

Servicio de Oncología Clínica y Cuidados Paliativos. Sanatorio Boratti.

Objetivos: tratamiento del dolor efectuado por equipo multidisciplinario en el que participa oncólogo clínico, médico palitivista, psicooncólogo en nuestro medio.

Pacientes y métodos: efectuamos el análisis retrospectivo sobre una población de 60 pacientes que recibieron tratamiento para el dolor portadores de patologías neoplásicas, en un período comprendido entre enero 1999 a septiembre 2000. La edad promedio de la población analizada fue de 65 años, con un rango de 17 a 84 años. Presentaban las siguientes patologías: 17 pacientes tumores del tubo digestivo, 14 pacientes ca de mama, 9 pacientes ca de pulmón, 9 pacientes tumores tracto urogenital, 5 pacientes tumores de cabeza y cuello,  2  pacientes con  diag. de tumores de SNC, 3 pacientes  presentaban POD, 1 paciente con melanoma.

Los pacientes fueron atendidos en consultorio externo,  domicilio y un grupo de ellos requirió internación. Los  fármacos utilizados para el tratamiento del dolor fueron:  morfina (jarabe, comprimidos, inyectable), analgésicos (COX 1, COX 2), coadyuvantes (antidepresivos tricíclicos); para su indicación los pacientes fueron evaluados por el equipo tratante. 

Resultados: los pacientes que recibieron tratamiento para el dolor lo hicieron por consultorio externo 18, atención domiciliaria 30, de los cuales posteriormente 6 requirieron internación domiciliaria; 12 pacientes internación  institucional  debido a la intensidad del dolor. Los pacientes presentaron predominantemente dolor de tipo somático en su variedad,  óseo 19 pacientes de intensidad severa (9-10); visceral 41 pacientes, de los cuales en 11 el dolor era leve-moderado  (4-10) y 30 con dolor moderado-severo (6-10). Aquellos pacientes con dolor leve-moderado, moderado-severo respetaron la escala analgésica cuando requirieron morfina; la dosis promedio fue de 60 mg  día con un  rango de (36 mg/90 mg),utilizando sólo 10 pacientes adyuvantes analgésicos COX 1 y COX 2. En cambio los que presentaron dolor severo no respetaron la escala analgésica siendo la dosis promedio de morfina 120 mg/día con un rango de (60 mg/200 mg), 9 pacientes requirieron medicación coadyuvante (antidepresivos tricíclicos). Observaciones: en nuestra experiencia fue factible el trabajo en equipo con una total aceptación de la indicación de morfina de parte de los pacientes, así como las modificaciones en el plan de analgesia. El dolor fue evaluado por la escala visual análoga (de 0 a 10), obteniendo una respuesta satisfactoria en el dolor de tipo visceral, no así en el dolor de tipo óseo. También podemos inferir que hemos logrado un descenso de las internaciones institucionales, lo que lleva consigo una disminución en el costo en el sistema de salud con beneficio real en la calidad de vida del paciente.

*58. HAbitos de cuidado y prevenciOn de burn out. Encuesta AAOC 99. Parte II

Bernal P.; Di Pretoro M.; Ferro N.; Piriz I.; Salas V.; Fisman N.; Pietrani R.; Giordano E.; Heredia N.

Capítulo de Psico-Socio-Oncología AAOC.

Objetivo: evaluar en trabajadores de la salud hábitos de cuidado y prevención.

Material y métodos: 1) El MBI (Maslash Burn out Inventory), escala de 22 ítems con frecuencia 0 a 6 para cada uno que miden tres factores CE, D y R P en el trabajo. 2) Encuesta  ya diseñada por la Lic. N. Ferro. De 200 ejemplares de 1) y 2) entregados, 142 se completaron en forma anónima y autoadministrada, siendo evaluables 116, 72% mujeres y 28% hombres, con edad promedio de 41.5 años. Tienen  cargo asistencial 75% y 25% de conducción. Son 37% médicos, 12% instrumentadoras, 7% enfermeras, 6% administrativos, 27% psicólogos y psiquiatras y 10% otros.

Resultados:

Encuestados: 116                      SI        %        NO        %       NC         %

Actividades esparcimiento
con compañeros                         60       52        53        46        3           2

Otras actividades esparcimiento    61       53        25        21       30         26

Deportes                                    53       46        59        51        4           3

Chequeos clínicos periódicos        66       57        48        41        2           2

Médico de cabecera                    47       40        67        58        2           2

Realizó psicoterapia                    67       58        46        40        3           2

Realiza psicoterapia                    27       23        87        75        2           2

Toma vacaciones regularmente    98       85        15        13        3           2

Realiza cortes en la vida diaria     74       64        34        29        8           7

Profesa alguna religión                 79       68        34        29        3           3

Es practicante                             28       24        69        70       19         16

La religión le ayuda a manejar
el estrés                                    47       41        41        35       28         24

Conclusiones: el mayor porcentaje de encuestados dice tomar vacaciones regularmente, hace cortes en la rutina, realizó psicoterapia, chequeos clínicos periódicos, actividades de esparcimiento con y sin compañeros y deportes. Sólo 4 de cada 10 tienen médico de cabecera y el 26% no responde a la pregunta “si realiza otras actividades de esparcimiento”. Sesenta y ocho por ciento adscribe a alguna religión y cuatro de cada 10 respondedores dicen que les ayuda a manejar el estrés.

*59. Burn out en trabajadores de la salud. Encuesta AAOC 99 Parte I

Di Pretoro  M.; Bernal P.; Ferro N.; Piriz I.; Salas V.; Fisman N.; Pietrani R.; Giordano E.; Heredia N.

Capítulo de Psico-Socio-Oncología AAOC.

Burn out: síndrome caracterizado por: cansancio emocional (CE), despersonalización (D) y falta de realización personal (RP) en el trabajo, en personas que se ocupan de asistir gente.

Objetivos: evaluar en trabajadores de la salud el nivel de burn out: bajo (B), medio (M) y alto (A), <situaciones laborales que: a) provocan mayor estrés, b) más gratificantes  y autoevaluación de recursos profesionales.

Material y métodos: 1) el  MBI (Maslash Burn out Inventory), escala de 22 ítems con frecuencia 0 a 6 para cada uno que miden tres factores CE, D y R P en el trabajo. 2) encuesta  ya diseñada  por la Lic. N. Ferro. De 200 ejemplares de 1) y 2) entregados, 142 se completaron en forma anónima y autoadministrada, siendo evaluables 116, 72% mujeres y 28% hombres, con edad  promedio de  41.5 años. Tienen  cargo asistencial 75% y  25% de conducción. Son 37% médicos, 12% instrumentadoras, 7% enfermeras, 6% administrativos, 27% psicólogos y psiquiatras y 10% otros. Resultados: (79/116) 68% de respondentes considera que sufre burn out: (30/79) 38% nivel B, (39/79) 49% M, sólo (2/79) 3% A, (8/79) 10% no contesta. Areas afectadas por el estrés: personal  (64/116) 55%, profesional (34/116) 29% y  social (28/116) 24%. Presentan: (CE) A y M 7 de cada 10 respondentes; 3 de cada 10 una A (D) y el 46%  (RP) M y B. De los hombres (21/32) 66% y (42/84) 50% de las mujeres evidencian (RP). Entre quienes sólo trabajan con pacientes oncológicos (28/39) 72% tienen (CE) M y A, (14/39) 36% presenta una (D) A. Entre quienes no trabajan en forma exclusiva el (33/69) 48% tiene  B (D) y (40/69) 58% revela nivel A de (RP). De los respondentes que tienen nivel M o A de (CE), 7 de cada 10 tienen A o M (D). En cambio entre quienes tienen B nivel de (CE) 7 de cada 10 presentan una B (D) y A nivel de (RP). Situaciones laborales que provocan mayor estrés: 1) dificultad de cobro de honorarios/sueldos 52%, 2) papeleo 46%, 3) gran cantidad de pacientes a cargo y para 4 de cada 10 respondentes los pacientes murientes y los resultados no exitosos de los tratamientos. Actividades más gratificantes en el trabajo: 74% relación con los pacientes, 68% intercambio con colegas y 60% atención clínica. Recursos profesionales: se consideran suficientemente preparados para: el tratamiento de la enfermedad (75/116) 65% y manejo de situaciones problemáticas (79/116) 68%; cree que está suficientemente entrenado para el control de síntomas (62/116) 53%, y para las estrategias de comunicación (83/116) 72%. Conclusiones: la mayoría de los encuestados considera que padece algún grado de burn out. Los mayores estresores detectados son organizacionales (dificultades de cobro, papeleo, sobrecarga asistencial) y la mayor gratificación en la relación/atención con pacientes y colegas. Mayoría con alto CE y D con baja RP.

*60. Total pain’s evaluation (TPE) in 50 AIDS with cancer

Litovska S.; Navigante A.; Lewi D.

Hospital Fernández, Instituto Roffo, Buenos Aires, Argentina.

Introduction: without a cure on the horizon there is a need to identify ways to sustain hope, existential and spiritual well-being in pts with AIDS and cancer (Carson V. Perspect Psychiatr Care 1998: 26(2):28-34). Proposal of the method (spiritanalysis) to identify the patients with existential and spiritual distress was published in Proc Asco 1992:11:386. Despite the importance of the sense of  life, faith and psychoneuro­inmuno­logical aspects, most of the scales don’t assess spiritual distress. “We suggest that the spiritual domain also needs to be tapped” (Donovan K. J Clin Onc 1989:7:959. Holland J.C. et al Psycho-oncology, 7;460-469,1998).

Objective: identify the frecuency of patients with existential and spiritual distress with questions and visual analogue scales.

Material and methods: in this study the TPE was used in 50 pts; 37/50 who had Kaposi sarcoma and 13/50 who had non-Hodgkin lymphomas. The mayor risk factors for HIV are homosexual in 30, IVDU in 8 and heterosexual cont. in 12.

Results: 12% of pts with aids and cancer have existential or spiritual distress. So in 88% of pts fighting spirit, faith and hope in spite of human suffering of the AIDS and cancer, may be identified.

When the illness advances, the spiritual energy is bigger and in the future we may try to evaluate this, with plasmatics endorphins.

Conclusions: a longer follow up of the TPE is necessary in order to evaluate the prognostic factor.

*61. Los derechos del paciente. Una perspectiva desde la bioetica

Maroño G.; Cristina Figini M.; Gulias S.; Acuña I.; Puricelli G.

Servicio de Oncología, Hosp. Municipal de San Isidro.

Introducción: definimos a la bioética como el estudio de temas éticos, sociales, legales y otros, que surgen del cuidado de la salud y de las ciencias biológicas. Es la disciplina que se ocupa de explorar aquellas preocupaciones humanas que se relacionan con el impacto de nuevos desarrollos médicos sobre el individuo y sobre la sociedad en general.

Objetivos: el objetivo de este estudio es: 1) reflexionar acerca de la autonomía del paciente oncológico, en particular, y del reconocimiento de su derecho a ser informado, escuchado y comprendido, así como de su participación activa en la decisión de los tratamientos. 2) Indagar cómo se plasma el nexo entre los principios teóricos de la bioética y los derechos que el paciente realmente conoce y ejerce.

Material y métodos: es un estudio abierto, descriptivo, prospectivo, realizado con pacientes hospitalarios en base a una encuesta  auto-administrable elaborada por el equipo de psico-oncología del Hosp. Municipal de San Isidro. Las variables analizadas fueron la necesidad del paciente de ser informado, escuchado y comprendido; la seguridad en la capacidad y competencia del equipo que lo asiste; y la certeza de recibir información si así lo desea.

Resultados: los resultados y conclusiones obtenidos serán evaluados en la presentación definitiva del trabajo.

*62. Lineas de actuacion dirigidas al incremento del bienestar en pacientes
hemato-oncologicos ingresados

Ulla S.1; Arranz P.; Rincón C.; Coca C.; Ramos J.L.; Remor E.; Pérez Brito A.; Amorós M.; López Parra D.; Fernández Navarro F.

Servicio de Hematología y Hemoterapia. Hospital Universitario La Paz, Madrid, España.
Departamento de Psicología de la Universidad de Castilla La Mancha, España1.

Introducción: la adaptación a la enfermedad en pacientes oncológicos es objeto de interés en la actualidad, debido a las fuertes repercusiones que ello puede tener sobre su bienestar e incluso sobre su supervivencia (Fawcy et al, 1993). La evaluación de la adaptación de los pacientes y la identificación de los factores que sobre ella inciden, nos permitirá poner en marcha actuaciones eficaces que potencien en el ámbito hospitalario el bienestar de los pacientes ingresados y prevengan la aparición de problemas de ajuste.

Objetivos: basándonos en un estudio previo (Ulla et al, 2001) en el que identificamos que ciertos factores derivados de la interacción en el hospital  como eran la comprensión de la información que tenía el paciente, la satisfacción con el apoyo social recibido y la satisfacción con el equipo sanitario precedían el bienestar psicológico percibido (F=6,984; p=0,000), presentamos este trabajo en el que se proponen una serie de líneas de actuación, con objeto de intervenir sobre las varia­bles que en tal momento resultaron predictoras.

Método: para potenciar el bienestar de los pacientes y atendiendo a los resultados del estudio previamente mencionado, habrá tres líneas fundamentales de actuación que habrán de incidir sobre cada una de las variables predictoras:

a) Optimizar la satisfacción con el apoyo social, para ello será adecuada la evaluación de las necesidades del paciente y la comunicación clara entre la familia, el paciente y el equipo sanitario, para facilitar que el apoyo que el paciente reciba sea lo más ajustado posible a sus necesidades.

b) Asegurar la comprensión de la información sobre la enfermedad, el tratamiento y el pronóstico mediante la formación del equipo sanitario en habilidades de comunicación abierta que les permita manejar situaciones de comunicación difíciles sin alto costo emocional para ellos mismos.

c) Optimizar la satisfacción con el equipo sanitario, mediante la formación en counselling que permita al equipo la atención del paciente y su familia de forma integral, ayudarles en la solución de problemas asociados a la enfermedad, proporcionarles soporte emocional y maximizar la cohesión con el resto de los miembros del equipo y el trabajo interdisciplinar.

Conclusiones: la presente propuesta supondría una optimización de las características contextuales hospitalarias en las que se producen las interacciones del paciente hemato-oncológico. Ello, atendiendo a los resultados de estudios previos, podría suponer una mejora del bienestar psicológico de los pacientes, de su calidad de vida e incluso de la progresión de la enfermedad.

*63. Protocolo de intervencion interdisciplinar con pacientes sometidos a trasplante de progenitores hematopoyeticos

Coca C.; Arranz P.; Ramos J.L.; Ulla S.1; Remor E.; del Rincón C.; Pérez Brito A.; Toledo N.; Sánchez C.; Albarracín D.; Fernández Navarro F.

Servicio de Hematología y Hemoterapia. Hospital Universitario La Paz, Madrid, España.
Departamento de Psicología de la Universidad de Castilla La Mancha, España1.

Introducción: el trasplante de progenitores hematopoyéticos (T.P.H.) se ha convertido, en pocos años, en una práctica médica estandarizada, que supone una esperanza real para muchos enfermos oncológicos por su capacidad de disminuir el riesgo de recaída, prolongar la supervivencia y posibilitar la curación en un gran número de casos.

Objetivo: en este trabajo presentamos un protocolo interdisciplinar preventivo, especialmente diseñado para amortiguar el impacto psicológico que puede suponer este tratamiento para el enfermo, su familia y el personal sanitario que le asiste, facilitando la puesta en marcha de recursos adaptativos, así como el entrenamiento en técnicas inoculadoras del estrés, que contribuyan a un mayor ajuste en las distintas fases que implica este tratamiento.

Método: en el servicio de Hematología y Hemoterapia del Hospital Universitario La Paz, se viene aplicando un protocolo de intervención interdisciplinar preventivo apoyado en la metodología del counselling. Este protocolo comprende diferentes fases: a) pre-trasplante. El objetivo es que el paciente entre en las mejores condiciones posibles en el programa. Para ello se consideran los siguientes aspectos: facilitar la toma de decisiones, soporte psico-educativo, manejo de incertidumbre y miedos específicos, y evaluación de necesidades. b) Hospitalización. Dirigida a que el enfermo pueda afrontar, lo mejor posible, el acondicionamiento, el aislamiento y la recuperación contando con el entrenamiento previo en técnicas de relajación/auto-hipnosis, reestructuración cognitiva y prevención de respuestas. Se refuerzan las actividades distractoras así como el ejercicio físico y la preparación para el alta hospitalaria. Se presta apoyo al cuidador principal. c) Alta hospitalaria. Cuyo objetivo se centra en facilitar la re-adaptación a la vida cotidiana, prevención del síndrome de Damocles y estrés post-traumático. d) Revisión día +100. En la que se realiza una evaluación integral. e) Seguimiento. Se realiza una entrevista semiestructurada al año, y a los dos y cinco años desde el trasplante, en la que -además de contar con la disponibilidad a demanda- se identifican nuevas necesidades relacionadas con la calidad de vida. También se asiste dentro de este protocolo a los enfermos con recidivas y a aquellos cuya enfermedad evoluciona gravemente causando su muerte, incorporando la filosofía de los cuidados paliativos.

Conclusiones: hasta la actualidad, 395 enfermos y familiares se han sometido a este protocolo. Las investigaciones realizadas en calidad de vida relacionada con la salud, así como la satisfacción con el equipo sanitario, muestran resultados alentadores. Se pone de manifiesto la importancia de contemplar una intervención integral e interdisciplinar en este tipo de programas para lograr unos mínimos de calidad asistencial.

*64. Protocolo interdisciplinar de comunicacion de diagnostico: acogida

Arranz P.; del Rincón C.; Ramos J. L.; Coca C.; Ulla S.1; Remor E.,; Albarracín D.; Toledo N.; Sánchez C.; López Parra D.; Hernández Navarro F.

Servicio de Hematología y Hemoterapia, Hospital Universitario La Paz, Madrid, España.
Departamento de Psicología de la Universidad de Castilla, La Mancha, España1.

Introducción: probablemente, uno de los aspectos más importantes y difíciles en la interacción médico-paciente en oncología es el momento de la transmisión de información de un diagnóstico de cáncer. Se trata de una situación aversiva para el paciente y familia así como para el médico.

Objetivo: en este trabajo presentamos un protocolo interdisciplinar de comunicación de diagnóstico especialmente diseñado para amortiguar el impacto psicológico que puede suponer esta información aversiva y nueva, facilitando la puesta en marcha de recursos adaptativos que contribuyan a un mayor ajuste a la enfermedad.

Método: en el servicio de Hematología y Hemoterapia del Hospital U. La Paz, cuando un paciente ingresa sin tener conocimiento concreto de su enfermedad, se realiza la comunicación del diagnóstico mediante un protocolo de actuación denominado Acogida, apoyado en la metodología del counselling. Consiste en una entrevista, realizada en una habitación reservada y enmarcada en un contexto interdisciplinar, donde intervienen: el paciente, los familiares y/o allegados que el paciente decida, un médico, una enfermera y un psicólogo. La comunicación de la información del diagnóstico es administrada por el médico de referencia ajustándose a las necesidades del paciente. Si la familia, antes de la entrevista expresa reticencias a la información, se trabaja previamente con ella en la identificación de temores y consenso de objetivos dirigidos a las necesidades del paciente.

En este protocolo se pueden diferenciar las siguientes fases:

• Preparación de la entrevista y presentación del equipo al paciente y a la familia.

• Averiguar qué información tiene el paciente y qué información desea recibir.

• Proporcionar información realista y accesible ajustada al paciente.

• Manejar reacciones emocionales.

•  Identificar preocupaciones.

• Revisar lo que se ha comprendido.

• Planificar seguimiento.

Conclusiones: mediante la acogida, el paciente y su familia perciben que están siendo tratados por un equipo cohesionado que va a atender las necesidades físicas y psicológicas del enfermo y del que se consideran miembros activos. Mediante esta intervención se pretende reducir incertidumbre, aumentar la percepción de control en su proceso terapéutico y favorecer la adaptación del paciente y su familia a la enfermedad.

*65. Modelo preventivo de actuacion interdisciplinar en psico-oncologia

Ramos J.L.; Arranz P.; Coca C.; Remor E.; Ulla S.1; Pérez Brito A.; Albarracín D.; López Parra D.; Amorós M. y Fernández Navarro M.

Servicio de Hematología y Hemoterapia, Hospital Universitario La Paz, Madrid, España.
Departamento de Psicología de la Universidad de Castilla, La Mancha, España1.

En el presente trabajo se expone un modelo de intervención interdisciplinar en psico-oncología, que utilizando el counselling como herramienta fundamental, pone énfasis en la prevención de los problemas de ajuste a la enfermedad y en las dificultades de adaptación a la hospitalización y el tratamiento.

Esta estrategia preventiva no sería posible sin una vinculación directa de todos los miembros del equipo o la unidad: médicos, personal de enfermería y psicólogos. De este modo, un modelo tradicional de psiquiatría de enlace o interconsulta no permite la dedicación temporal necesaria para anticipar y prevenir los problemas de ajuste a la enfermedad y la hospitalización.

En este sentido, de cara al cuidado integral del paciente, el equipo tiene en cuenta no sólo las necesidades de éste, sino también las de sus familiares y cuidadores. Esto es:

•  la comunicación del diagnóstico y la evaluación de impacto del mismo,

• el seguimiento del ingreso,

• el apoyo emocional,

• la comunicación entre el equipo, el paciente y los familiares,

• la asistencia al paciente en situación terminal,

• y el proceso de duelo, son puntos destacados en el abordaje planteado desde este modelo, y se dirigen tanto al paciente como a sus familiares.

Se presentan datos, de carácter descriptivo, sobre la aplicación de este modelo, a nivel de asistencia, investigación y formación, dentro de un servicio de hemato-oncología de un hospital general durante el transcurso del año 2000.


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